EDC y preparación

Mochila de emergencias de 72 horas:
qué llevar y por qué

Mochila de emergencias de 72 horas con todo el equipo desplegado
Mochila de emergencias de 72 horas con todo el material desplegado
Ver el vídeo completo en YouTube →

Una mochila de 72 horas —lo que en inglés llaman bug out bag— es la mochila que tienes en un sitio fijo de tu casa y que puedes coger en diez segundos para salir por la puerta con todo lo necesario para aguantar tres días. Ni más ni menos.

No soy un experto en supervivencia. Soy un friki al que esto le ha gustado desde niño, y he tenido la suerte de tener familia en unidades operativas que me llevaban al monte a enseñarme a hacer trampas, hornos cheroki y todo lo que ellos aprendían en sus fases de supervivencia. De ahí me viene. Lo que traigo aquí es mi mochila, montada después de probar cuatro o cinco configuraciones distintas, con el material que uso y explicando por qué está cada cosa dentro. Si quieres saber cómo pruebo yo las cosas antes de recomendarlas, lo cuento en cómo pruebo el material.

Y aviso desde ya: esto no es Walking Dead. Me costó muchísimo montar esta mochila sin pensar en situaciones de fantasía. Está pensada para la vida real, para ciudades modernas y para el sitio donde vive la mayoría de la gente que me lee. El objetivo no es sobrevivir al apocalipsis: es aguantar hasta que lleguen los servicios de emergencia.

Si solo vas a comprar cinco cosas, que sean estas

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Si no vas a leerlo todo, quédate con esto:

  • Mochila mediana, no gigante. Cuanto más discreto vayas, mejor. Yo uso la Mil-Tec Assault de 36 litros.
  • El agua es lo primero. Sin comer aguantas semanas; sin beber, unos tres días. Lleva agua y un filtro potabilizador.
  • Lo que no sepas usar, no sirve. Un torniquete sin formación es peso muerto. Fórmate antes de comprar.
  • Que te encuentren. Luz y ruido: luces químicas rojas y un silbato cuestan cuatro euros y son de lo más importante que llevo.
  • Montarla lleva tiempo. No consiste en copiarme: consiste en entender qué necesitas tú. Aquí tienes el resto de guías del canal.

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Qué es —y qué no es— una mochila de 72 horas

El nombre lo dice todo: 72 horas. Tres días. Ese es el hueco que intentas cubrir entre que pasa algo gordo y que llega ayuda organizada. No es una mochila para irte a vivir al monte, no es una mochila para un mes y no es una mochila de prepper de película.

El planteamiento que yo sigo es este: con esta mochila tengo que poder sobrevivir dentro de mi casa si me quedo aislado, fuera de ella si tengo que salir corriendo, en un bosque si acabo ahí, o en casa de alguien que me acoja. Cuatro escenarios muy distintos con una sola mochila.

Y hay una división que para mí es clave, porque cambia todo lo que metes:

1

Preparación básica. La mochila está en un sitio concreto de tu casa. La coges, te la echas a la espalda y sales. Diez segundos. Aquí no eliges nada: funciona con la ropa que lleves puesta.

2

Preparación extendida. No te ha pillado de sopetón y tienes un rato. Aquí ya te cambias de ropa, te pones botas, añades una cantimplora a las cinchas y metes un par de cosas más.

Todo lo que viene a continuación está ordenado por esa lógica. Primero lo que va siempre dentro, después lo que añadirías si te da tiempo.

La mochila: qué tamaño y qué modelo elegir

Detalle exterior de la mochila Mil-Tec de 36 litros con la linterna sujeta con gomas
La mochila va cerrada y sin nada colgando salvo lo que necesito en cinco segundos.
Cuanto menos llames la atención por la calle, mejor.

La mochila es la base del proyecto y mucha gente se lo salta. Mi opinión, después de haber probado varias: no te vayas a mochilas muy grandes. Si coges una mochila gigante no vas a pasar desapercibido, vas a ir más cansado y vas a acabar metiendo cosas solo porque cabe.

Yo uso una Mil-Tec Assault Backpack de 36 litros en negro, con MOLLE de corte láser. Es un modelo que mucha gente usa incluso para el gimnasio, y ese es justo el punto: no grita «táctico». Está llena de apartados, aguanta bien y de las que he probado es sin duda mi favorita.

Lo único que me haría cambiarla sería algún modelo de Helikon-Tex que tengo fichado, porque lleva bolsillos exteriores extra que ayudan a compartimentar mejor. Compartimentar es media batalla: en un momento de estrés no puedes estar buscando dónde metiste el filtro.

Lo primero que tienes que entender

Montar una de estas mochilas lleva tiempo. No consiste en venir a mi vídeo, copiarme y ya está. Consiste en entender qué vas a necesitar tú, pensando primero en ti mismo, porque luego cambia todo según si tienes familia, si vas con pareja o si estás solo. La mía está pensada para mí, con margen para ayudar a quien venga conmigo.

Lo que va por fuera: lo que necesitas en menos de cinco segundos

Aquí hay una decisión personal y discutible. Yo llevo por fuera los torniquetes y las luces porque quiero acceder a ellos sin abrir nada. Lo ideal, para ir lo más discreto posible, sería que no fuera nada por fuera. Cada uno que decida qué prefiere.

  • Torniquetes. Llevo dos en la mochila y siempre uno encima, en un bolsillo, por si la mochila se me cae o la pierdo. Y aquí va el aviso serio: llevo torniquetes porque tengo formación para usarlos. Si no la tienes, no te sirven de nada. Fórmate primero.
  • Luces químicas. Llevo cuatro fuera y alguna más dentro, todas con su funda porque no sabes si te vas a caer o si va a llover. Son de 12 horas. Con seis puedes hacer dos por noche —una delante y otra detrás— y aguantar tres noches siendo visible de lejos.
  • Guantes de protección. Con protección de nudillos, reforzados y con cuero, para poder mover maderas y escombros sin clavarte astillas.
  • Bolsa de descarga para basura. Uno de los detalles que más me gusta de mi configuración. La gestión de residuos importa: metes la basura ahí, se cierra, no huele y te olvidas hasta que puedas tirarla.
  • Linterna. Sujeta con gomas de calidad militar, totalmente rígidas, para poder cogerla sin mirar.

Por qué las luces son tan importantes. El objetivo de toda esta mochila es que te encuentren. Si no tienes forma de generar luz por la noche y ruido para que te localicen, de poco sirve haber sobrevivido. Por eso todas mis luces químicas son rojas y por eso llevo silbato.

Agua: lo primero de todo

Si tengo que quedarme con una sola cosa de la mochila, es esta. Puedes aguantar semanas sin comer. Sin beber, unos tres días. Y en una emergencia real el agua del grifo puede desaparecer o dejar de ser potable en cuestión de horas.

Llevo agua en tres capas distintas:

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Agua que ya llevas. Una botella de litro y medio en el compartimento grande. Si tienes tiempo, engancha además una cantimplora a las cinchas. Yo uso la del gimnasio: se ata en diez segundos.

2

Bolsitas de agua de supervivencia. Raciones de 100 ml con años de caducidad. No son para hidratarte del todo, son para tener siempre algo con lo que preparar comida o dar un trago a alguien.

3

Poder beber de donde sea. Esta es la parte importante y la que casi nadie lleva.

Para lo tercero llevo dos cosas distintas, y no son intercambiables:

  • Una bolsa de filtrado Helikon-Tex. Echas el agua y sale limpia. Ojo: no lleva carbono, es una bolsa diseñada para filtrar, así que yo la usaría para agua de río o de un sitio con pocas impurezas.
  • Un filtro potabilizador Sawyer. Esto es otra liga. Es de lo mejor que hay en el mercado, bebes directamente de casi cualquier sitio y viene con accesorio para recoger agua en lugar de tener que absorber directamente del charco. Para mí es un elemento indispensable.

El detalle que casi nadie piensa. El filtro no lo llevo en el mismo sitio que el agua. Va en la riñonera, separado. Si tengo que abandonar la mochila corriendo, el filtro se viene conmigo. Todo en esta mochila tiene que ser prescindible menos lo que te mantiene vivo.

Botiquín y control de hemorragias

Botiquín abierto con vendajes, guantes y material de control de hemorragias
Mi botiquín, separado en dos partes que no se mezclan nunca.
Control de hemorragias por un lado, medicación y ampollas por otro.

Mi botiquín está adaptado a mi formación, y el tuyo debería estarlo a la tuya. Lo tengo dividido en dos partes que no se mezclan nunca:

Control de hemorragias: vendaje israelí (muy práctico porque te lo puedes poner tú solo), vendajes compresivos, vendajes hemostáticos, parches oculares, tijeras cortarropa y cinco pares de guantes. Cinco, sí: si tienes que atender a más de una persona no vas a manipular sangre ajena a pelo.

Medicación y pequeñas heridas: apósitos para ampollas —si el primer día se te destroza un pie y tienes que seguir andando, esto te salva de sufrir muchísimo—, antigripales, ibuprofeno y paracetamol que vas reciclando cada cierto tiempo. Todo en un apartado distinto para que no se mezcle con el material de hemorragias.

Y dos cosas más que van aquí:

  • Manta térmica. En estas situaciones muchísima gente acaba con hipotermia. Pesa nada.
  • Cinta americana enrollada en una tarjeta de plástico vieja. Este truco para mí es la clave. La cinta americana se pega sobre sí misma sin perder adherencia, así que la desenrollas y va como recién sacada del rollo. Sirve para cubrir heridas, para inmovilizar un brazo roto, para atar palos, para lo que sea.

Fórmate antes de comprar. Todo lo que no sepas usar es material que no sirve para nada. Da igual que lleves torniquetes si no sabes ponerlos. Un curso de primeros auxilios y control de hemorragias vale más que la mitad de esta mochila.

Dormir y no mojarte: poncho, tarp y esterilla

Tarp y material de refugio desplegado en el suelo del bosque
El tarp y el poncho son lo que te salva de pasar la noche empapado.
Se montan en dos minutos y pesan una fracción de lo que pesa una tienda.

Aquí está el gran dilema de estas mochilas: ¿saco de dormir sí o no? Un saco decente abulta y pesa mucho para lo que vas a usarlo. Yo he encontrado lo que para mí es la solución perfecta.

El poncho convertible Helikon Swagman Roll. Es brutal porque hace de tres cosas a la vez: poncho impermeable, manta y casi saco de dormir. La tela por dentro es como las plumas de una cama. Para aguantar una primera y una segunda noche está más que bien, y recuerda que no estamos buscando quedarnos a vivir ahí: en cuanto puedas dormir bajo techo, esa necesidad desaparece.

Si el presupuesto no da, tienes dos alternativas más baratas:

Encima llevo:

  • Tarp Helikon Supertarp. Si está lloviendo, te montas un refugio en dos minutos. El tarp es un elemento brutal y de lo que más recomiendo tener. Si quieres una opción más barata, esta de Amazon también hace el trabajo.
  • Piquetas de aluminio. Vienen de cuatro en cuatro y pesan lo que nada.
  • Esterilla hinchable. Las esterillas convencionales abultan un disparate. Esta se infla con pocos soplidos y ocupa una fracción. Compara llevar esto bien metido dentro de la mochila con cargar un tocho de espuma colgando por fuera.
  • Bolsas para impermeabilizar. No ocupan nada y te salvan la ropa seca.

Perfil bajo. Aunque la mochila se vea tocha, uno de los objetivos es ir low profile: que desde fuera no llames la atención. Va cerrada, y todo lo que puede ir dentro, va dentro.

Herramientas: cuerda, hacha y multiherramienta

Paracord 550. Una cuerda me parece de lo más importante que puedes llevar. Se han salvado vidas con cuerdas simples. El paracord es de lo más resistente que hay, lo puedes cortar y hacer nudos sin que pierda utilidad. Eso sí: tienes que saber usarla, y sobre eso hablo más abajo.

Hacha con martillo. Me gusta mucho y es muy barata. Por un lado corta madera, por otro el martillo te sirve para clavar las piquetas, romper un cristal o ayudar a alguien a salir de su casa. Un truco: la mía venía con una cuerda en el mango que resbalaba, así que le puse cinta aislante y ahora se agarra perfecto.

El hacha va dentro. Siempre. Esto no es una serie de zombis, es la vida real. Llevar un hacha por fuera solo sirve para dar miedo. Es una herramienta, no un arma: el objetivo es sobrevivir y que te recojan, no hacer daño a nadie ni acabar con un problema judicial encima de la tragedia.

Multiherramienta. Navaja, alicates y destornilladores en un objeto del tamaño de un mechero. Va en el bolsillo del pantalón.

Y unas cuantas cosas específicas para vehículos y rescate, que son más importantes de lo que parece porque mucha gente se queda atrapada dentro de un coche:

Comida: qué llevar y por qué caliente

Raciones de comida táctica y snacks desplegados sobre la lona
Toda la comida desplegada sobre la lona.
Snacks para ir tirando y dos raciones para comer caliente pasadas las primeras 24 horas.

Soy un friki de la comida militar. He probado raciones de muchísimos países y esa es la parte del vídeo donde más me enrollo, así que aquí te lo dejo ordenado.

Lo primero: no vas a morirte de hambre en tres días. Un ser humano aguanta semanas sin comer. Entonces, ¿por qué llevo comida? Por dos motivos, y el segundo es el importante.

1

Energía. Vas a estar andando, cargando y pasando frío. Necesitas combustible.

2

Cabeza. En una situación así hay dos batallas: la física y la mental. Físicamente, si estás medio entrenado, aguantas. La que puede fallarte es la cabeza. Sentarte a comer algo caliente te reconforta y te devuelve la energía y la esperanza de que van a venir a por ti. Por eso yo la comida caliente la guardo para pasadas las primeras 24 horas, cuando más falta hace.

Cómo calentar sin cargar con un hornillo

Los hornillos pesan y ocupan. Hay una alternativa que me parece brutal: una bolsa calentadora con su elemento químico. Metes el sobre de comida, echas un poco de agua, reacciona y calienta. Sin fuego, sin humo y sin peso.

Un detalle que solo sabes probando marcas distintas: la bolsa de Adventure se me queda pequeña —no entran más de dos o tres menús y cierra regular— mientras que la de Tactical Foodpack es mucho más grande. Conocer las marcas te permite combinarlas. Yo llevo la bolsa grande y tres calentadores para dos raciones calientes.

Si aun así quieres fuego de verdad, llevo un hornillo plegable con pastillas como último recurso o para dárselo a alguien que lo necesite. Prefiero que me sobre a que me falte.

Qué tipos de comida hay

Distintos tipos de raciones de campaña y comida liofilizada
Distintos formatos de comida de campaña.
Cada uno tiene sus pros y sus contras, y conocerlos es lo que te permite combinar marcas.
TipoVentajaInconveniente
Menú completo tipo ración noruegaMenú entero, calorías contadas, envase estanco y ocupa poquísimoEl plato principal viene liofilizado: necesita agua
Sobres listos para calentarLos calientas y ya. Sin agua de por medioPesan algo más
Liofilizados de desayunoSe pueden hacer con agua fríaMenos saciantes
Comida de emergencia en barraNutricionalmente completa y dura añosDe rico no tiene nada
LatasBaratas y ricasPeso y residuo

Un consejo que vale dinero: si compras raciones completas, ábrelas antes y quédate solo con la comida. Muchas abultan el triple de lo que deberían por el cartón y los extras.

Snacks: el apartado más subestimado

Yo llevo bastantes snacks distintos, y no solo para mí. Si te encuentras a un niño o a una persona mayor por el camino, poder darle algo cambia el día de los dos. Shots de cafeína, cacahuetes deshidratados, barritas de varios tipos, mermeladas y chicles, que además de higiene bucal te mantienen la cabeza distraída.

Si el sitio te lo permite, mete también una bebida que se calienta sola: abres por abajo, pulsas un botón y se calienta sin necesidad de nada más. Un caldo o un café caliente sin cargar con equipo es un lujo enorme en esa situación.

Fuego, higiene y documentación

Hornillo plegable y sistema de calentado de comida
El hornillo plegable va como último recurso.
Casi siempre tiro de la bolsa calentadora, que no pesa ni hace humo.

Fuego. Llevo tres sistemas por si uno falla:

Como yesca puedes tirar de cualquiera de los vendajes que ya llevas, que van protegidos del agua.

Higiene. Toallitas desinfectantes repartidas por todos los compartimentos —así no tienes que pensar dónde están cuando vas con estrés—, cepillo plegable con pasta, pañuelos y, en mi caso, lentillas de repuesto y líquido. Llevo también una cuchara. Una. No hace falta más.

Documentación y dinero. Una copia plastificada del pasaporte y 100 € en efectivo. Si no hay luz no hay datáfonos, y una fotocopia protegida del agua vale mucho más que el original mojado en un bolsillo.

Radio, cuchillos y electrónica

Cuchillo con funda de Kydex sacado del compartimento de la mochila
El cuchillo con funda de Kydex y su clip.
Dentro de la mochila en zona urbana, a mano solo cuando hace falta.

Powerbank. Si estás atrapado en una ciudad, lo más probable es que no pierdas cobertura. La batería no es para jugar: es para llamar a emergencias, avisar a tu familia y estar informado de cuándo llegan a tu zona.

Radio. Puede no servirte de nada o puede ser lo más útil de la mochila. Vale tanto para comunicarte con la gente que va contigo como para escuchar canales de emergencia. Lo importante es tenerla configurada antes y llevar los canales apuntados por escrito. Grabé un vídeo entero explicando cómo hacerlo: cómo meter los canales de emergencia en la radio.

Brújula. Con matices. Si estás en tu zona y sabes ubicarte, es prescindible: tu objetivo es salir del área de peligro, no navegar. Pero saber encontrar el norte nunca sobra, y si la llevas, acompáñala de un mapa de tu zona. Truco: con un reloj de agujas y la posición del sol puedes triangular el norte sin brújula. Lo explico aquí: orientarse con un reloj de agujas.

Cuchillos. Llevo uno bueno de Olight —mucha gente los asocia solo a linternas, pero sus cuchillos son excelentes— con funda de Kydex y un clip que permite engancharlo donde quieras. Y otro pequeñito para cortes rápidos.

Ojo con el cuchillo en el día a día. En España llevar un cuchillo encima por la calle sin un motivo justificado te puede costar una sanción. Dentro de la mochila y en una emergencia real es otra historia, pero no lo conviertas en costumbre. Si quieres entender cómo funciona la normativa de armas en España, lo tengo explicado en la guía de la licencia F.

Linternas: por qué llevo cinco

Parece una exageración y no lo es. Si sales a la calle en una emergencia lo normal es que te encuentres gente, y esa gente puede necesitar luz. Puede que tengas que prestar una para sacar a alguien de un sitio. Además, cada tipo de linterna hace una cosa distinta:

  • Focal. La Olight Javelot de 1.350 lúmenes. Haz muy cerrado y alcance de varios cientos de metros. Le hice una prueba de resistencia de casi 40 minutos encendida y aguanta sin calentarse. Para buscar gente a distancia es otro nivel.
  • Amplias. Para entrar en cuartos y zonas urbanas, donde necesitas abanico de luz, no alcance.
  • Frontal. Barato y de los objetos más útiles del kit: cuando se hace de noche necesitas ver con las manos libres.

El criterio es simple: muchos lúmenes. No estamos jugando a un juego de terror; queremos que se haga de día donde apuntamos.

Autoprotección: lo que sí y lo que no

En una emergencia grande hay una realidad incómoda: se producen robos y asaltos, y lo que llevas en esa mochila tiene mucho valor para terceros. Por eso llevo gas pimienta homologado, y si puedes, llévalo doble: son botes pequeños y puedes gastar uno y necesitar otro.

Que quede claro: homologado. El spray de defensa personal aprobado es legal en España; los que no lo están, no. Y el hacha y el cuchillo son herramientas. El objetivo es sobrevivir y que te recojan las autoridades, punto.

Ropa y calzado: la segunda fase

Toda la mochila está pensada para funcionar con la ropa que lleves puesta. Pero si te da tiempo a elegir, la diferencia es enorme: no es lo mismo unas zapatillas de calle que unas buenas botas de monte cuando hay agua y barro.

El pantalón de combate Helikon MCDU es mi favorito después de haber probado marcas de todo tipo, incluidas las que usan unidades especiales estadounidenses. Es elástico, transpirable —importante si sudas mucho, como yo—, admite rodilleras internas (se compran aparte) y tiene una distribución de bolsillos espectacular para llevar material táctico. Si quieres profundizar, lo tengo desarrollado en la guía de uniformes de combate.

Encima, un traje de lluvia que abulta muy poco. Y aquí va uno de los mejores trucos del vídeo:

Polainas improvisadas. Con la cinta americana que llevas en la riñonera, das varias vueltas donde el bajo del pantalón se junta con la bota. Evitas que entre barro y agua dentro del calzado y te impermeabilizas la pernera entera. Cero peso extra.

Sobre el camuflaje, un aviso legal que conviene decir: ir de civil con uniformidad reglamentaria española no es legal. Con una prenda sin identificativos, banderas ni emblemas militares no vas a tener ningún problema, pero como norma general, si vas a montarte un conjunto, mejor camuflaje o colores neutros sin insignias.

Y de mudas, poco: una camiseta por si te empapas o sudas mucho, dos pares de calcetines y dos de calzoncillos. Los calcetines secos son de lo más agradecido que hay.

Lo que llevo en los bolsillos

Si me da tiempo a ponerme el pantalón táctico, esto es lo que va encima y no en la mochila:

  • Multiherramienta.
  • Una minilinterna.
  • Un mechero de soplete.
  • Un torniquete. Siempre uno encima, aunque lleve dos en la mochila.
  • Cuchillo, en una posición accesible pero que no intimide.
  • Gas pimienta.
  • Gafas de sol polarizadas. Parece una tontería y es de lo que más recomiendo: eliminan los reflejos del agua y de los cristales, así que puedes ver dentro del agua y a través de las lunas de los coches. Las mías además llevan cristal balístico.

Dos libros que sí merecen la pena

Lo digo en serio: el conocimiento pesa cero y es lo único que no se te puede caer por el camino.

  • Manual de supervivencia del SAS. Me lo recomendó un seguidor y es un librazo. Escrito por un miembro del Special Air Service británico, cubre todos los climas: urbano, desértico, ártico, bosque y jungla. No es para leértelo en plena emergencia, es para tenerlo medio ubicado y echarle un vistazo antes de salir de casa.
  • Libro de nudos. Cuesta muy poco y multiplica el valor de la cuerda que llevas. Con paracord y sabiendo hacer nudos puedes montar desde un refugio hasta una camilla improvisada.

Los errores que veo más

  • Copiar la mochila de otro. Incluida la mía. Está optimizada para mí, para mi formación y para donde vivo yo.
  • Comprar material que no sabes usar. Ya lo he dicho tres veces y lo repito porque es el error número uno.
  • Montarla imposible de recoger. Si tardas diez minutos en volver a guardarlo todo, la has montado mal. La mía se recoge en menos de treinta segundos. En una emergencia igual tienes que salir corriendo dejándote medio campamento montado.
  • Mochila gigante. Más volumen es más peso, más cansancio y menos discreción.
  • No revisar caducidades. Comida, medicación y raciones de agua caducan. Ponte un recordatorio una vez al año.
  • Meterlo todo junto. Compartimenta y separa lo crítico (filtro, botiquín, documentación) del resto, para poder abandonar la mochila y seguir vivo.

La lista completa

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El vídeo completo

Todo esto explicado y enseñando cada objeto, en 40 minutos:

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe pesar una mochila de 72 horas?

No hay una cifra mágica, pero si no puedes andar con ella un par de horas seguidas, la has cargado de más. Yo prefiero quedarme corto y llevar cosas que sirvan para varias funciones antes que duplicar equipo.

¿Merece la pena una mochila táctica o vale cualquiera?

Vale cualquier mochila resistente y con compartimentos. Las tácticas ayudan por el MOLLE y por cómo distribuyen el peso, pero una mochila de senderismo decente cumple perfectamente. Lo importante es el contenido.

¿Es legal llevar gas pimienta en España?

Sí, siempre que sea un spray de defensa personal homologado. Los que no lo son, no. Compra siempre modelos homologados.

¿Y si vivo con mi familia?

Cambia bastante. Esta mochila está montada para mí, con margen para ayudar a quien venga conmigo. Si tienes familia, lo lógico es repartir: una mochila por adulto y el material común distribuido, para que si se pierde una no se pierda todo.

¿Cada cuánto hay que revisar la mochila?

Una vez al año como mínimo. Comida, medicación, raciones de agua y pilas caducan, y si no lo miras te enteras el peor día posible.

¿Qué es lo más importante si solo puedo comprar tres cosas?

Un filtro de agua, un buen frontal y formación en primeros auxilios. En ese orden.

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Aritz, de Simplemente Airsoft
Escrito por
Aritz — Simplemente Airsoft

Llevo desde los catorce años haciendo vídeos y cientos de miles de personas me acompañan en YouTube. Aquí escribo artículos para quien no haya visto los vídeos, con el objetivo de ayudar a quien le pueda venir bien. Más sobre mí · cómo pruebo el material.

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Sobre Simplemente Aritz

Soy Aritz, la persona detrás de Simplemente Aritz. Cuento el airsoft en YouTube para una comunidad de más de 400.000 personas, y desde hace un tiempo también viajo para grabar reportajes y documentales sobre el mundo táctico y el fuego real. Aquí escribo sobre el material que uso de verdad, sin postureo.